16 Junio

Alopecia psicógena felina

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La Alopecia Psicógena Felina es un trastorno clasificado dentro de las alteraciones obsesivas compulsivas, en donde el animal no tiene control sobre el inicio y fin de la conducta de acicalamiento.

Esta conducta de cuidado corporal es propia de su comportamiento habitual. Sin embargo, al acicalarse de manera excesiva, puede llegar incluso a producirse lesiones en la piel, las cuales abarcan principalmente la zona media de las extremidades y tronco.

Entre las causas posibles encontramos patologías fisiológicas y conductuales. Las últimas derivan de situaciones de estrés y/o frustración para el felino. Por ejemplo, la llegada de una persona o un animal nuevo a la casa, mudanzas y cambios de muebles, mal manejo de las bandejas sanitarias, entre otros.

Aunque todos los gatos pueden llegar a manifestar este síndrome, se describe que habría una mayor predisposición en las razas: siamés, abisinio, burmese e himalaya. Pero lo que sí está claro, es que es una condición que afecta principalmente gatos domésticos.

Lo primero que comienzan a observar los propietarios y es, por lo tanto, la causa de la consulta, es que aparecen zonas alopécicas en diferentes zonas de la mascota, asociadas por cierto, al exceso de acicalamiento. La presentación de los signos comienza de forma espontánea y sin una causa identificada. Como estos signos son inespecíficos, es necesario e imprescindible que el médico veterinario realice una serie de exámenes complementarios para descartar algunas posibles causas que estén favoreciendo la aparición de dichos signos, tales como parásitos externos, por nombrar uno. Descartar todas o la mayoría de las causas orgánicas nos permitirá orientar el diagnóstico hacia una alteración de origen conductual pura. De ser así, lo que se recomiendo en una primera instancia es consultar a un veterinario especialistas en comportamiento.

El tratamiento comportamental considerará en primer lugar la confirmación del estímulo causal, disminución y/o eliminación del estímulo desencadenante, reducción del estrés ambiental y no castigar. Como la principal causa está asociada a estrés e hiperapego con su propietario, lo que se recomendará es implementar un programa de enriquecimiento ambiental a partir de la incorporación de elementos novedosos que logren motivar al gato a realizar mayor cantidad de actividades positivas que le permitan sentirse cómodo en su entorno (enriquecimiento nutricional, ocupacional, sensorial, cognitivo y social). Además, compartir tiempos exclusivos con la mascota a través de la realización de actividades lúdicas. Idealmente establecer rutinas regulares que ayuden al gato a tener horarios y aprenda de esta manera que todos los días a una determinada hora obtendrá atención por parte del propietario, esto ayudará a disminuir la ansiedad general. La utilización de feromonas sintéticas puede ser de gran ayuda ya que crean un entorno de bienestar y facilitan la adaptación invitando a la exploración. Por último, si es necesario, habrá que sumar un tratamiento farmacológico que permita regular los neurotransmisores que están en desequilibrio a nivel del sistema nervioso central.

El pronóstico, por lo general es reservado, ya que aunque la conducta puede ser corregida por el propietario, su evolución dependerá del lapso de tiempo transcurrido desde que inició el trastorno hasta el comienzo del tratamiento. El solo hecho de que un animal manifieste este tipo de problema, indica que hay una predisposición genética y conductual a hacerlo, por lo tanto, la probabilidad de que recaiga no es despreciable.

 

Fuente: www.clubmascotas.cl