26 Agosto

La fiebre felina

fiebre-felina
Si te gustó ¡Compártelo en tus redes sociales!

En Coaspatitas ¡la primera red social de mascotas en Colombia! hemos consultado con nuestros expertos para que nos cuenten como podemos identificar y tratar la fiebre en nuestros mininos.

La fiebre felina 

La temperatura corporal normal de un gato debe oscilar entre 38º y 39,5ºC. Si la temperatura supera estos valores, se puede decir que el gato tiene fiebre y su salud está en peligro.

Independientemente de la causa, la fiebre siempre es una señal de que algo anda mal y de que el animal tiene un problema de salud o enfermedad, por lo que es importante detectarlo y tratarlo lo antes posible realizando una visita al veterinario.

¿Qué puede causar la  fiebre en los mininos? 

Por lo general, tanto en perros como en gatos, la fiebre aparece cuando su sistema inmunológico se activa debido a la presencia de alguna anomalía concreta en el organismo.

Las causas más comunes de fiebre en los gatos son: 

Cánceres, que suelen afectar a los gatos mayores.

Enfermedades virales o bacterianas como moquillo o leucemia.

Infecciones leves por virus, bacterias u hongos.

Fiebre y resfriado.

Pancreatitis.

Lupus.

Efectos secundarios de un medicamento.

Recuerda que, en el caso de moquillo, leucemia o tumores, actuar con prontitud es fundamental porque son patologías con una alta tasa de mortalidad.

¿Cómo se siente un minino cuando tiene fiebre? 

Para responder a una de las preguntas más frecuentes que es ¿cómo saber si un gato tiene fiebre y cómo se siente? es fundamental observar atentamente cómo se comporta.

Nariz seca  

Si bien esta condición no necesariamente indica fiebre, puede ser una pista si también tiene otros síntomas. Al igual que los perros, los gatos siempre tienen la nariz húmeda y, cuando tienen fiebre, se seca.

Pérdida de apetito  

El malestar general que siente, lo lleva a no querer comer como de costumbre.

Disminución del consumo de agua

Los gatos no son animales que beben mucho, así que si notas este síntoma ten mucho cuidado también porque corre el riesgo de deshidratarse.

Apatía

La falta de energía especialmente si tu gato es muy enérgico y animado, verlo sin ganas de jugar, correr y moverse es una clara indicación de que algo anda mal.

Por el contrario, dependiendo de la afección que causó la fiebre, el gato también puede estar agitado e inquieto.

Falta de higiene personal

Los gatos son animales muy limpios, por lo que dejar de cuidarse es una clara señal de que algo ocurre.

La mayoría de las enfermedades o problemas de salud que provocan fiebre en los gatos suelen provocar otros problemas como diarrea, vómitos, estornudos o tos.

¿Cómo bajarle la fiebre a un gato?  

Si la causa es una enfermedad grave, como moquillo, leucemia o cáncer, el especialista te asesorará sobre el mejor tratamiento para eliminar la enfermedad.

Para infecciones bacterianas o virales menores, tu veterinario puede recetarle un antibiótico.

Recuerda no medicar tú mismo a tu minino porque algunos medicamentos adecuados para humanos pueden ser tóxicos para los gatos.

En casos menos graves, como el resfriado común, lo primero que debes hacer es hidratarlo. Si no quiere beber, tendrás que coger una jeringa sin aguja e intentar hacerle beber, suave y cuidadosamente.

Lo mismo ocurre con la alimentación. Para evitar el riesgo de desnutrición, será necesario estimularlo para que coma proporcionándole un alimento adecuado que cubra las necesidades nutricionales y que también sea atractivo para comer.

Los paños húmedos son los mejores aliados para bajar la fiebre felina.

Deberás mojar un paño con agua fría, colocarlo en su frente y dejarlo actuar unos minutos. Repite el mismo proceso en piernas, abdomen e ingle también. Seca bien las zonas húmedas y repite el proceso dos veces al día.

Si después de 48 horas la fiebre no ha bajado, deberás llevarlo  al veterinario de inmediato.

Importante:  

Para prevenir la aparición de enfermedades, infecciones y otros problemas de salud es fundamental cuidarlo  en todos los aspectos de su vida: realizar visitas periódicas al veterinario, respetar el calendario de vacunaciones obligatorias, alimentarlo correctamente, dejar que juegue a descargar la energía, cepillarlo para evitar la formación de bolas de pelo y darle una caja de arena para sus necesidades.

Recuerda que las mascotas son parte de nuestra familia y dependen de nosotros para su bienestar y felicidad.