14 Abril

Cosas básicas para educar tu amigo canino en la casa

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Las normas de obediencia canina que se pueden practicar con el perro son cosas básicas como acudir cuando se le llama, no pedir comida en la mesa, no subir a la cama de su amo o pasear de manera correcta por la calle, entre otras. Simples pautas que distinguen a un can educado de uno que no lo está. Desde que el perro llega a casa, hay que dejarle claro cuáles son las pautas, trabajar la educación canina y explicarle qué normas y órdenes necesita conocer.

Truco para que tu amigo acuda al llamado.

La orden para que tu amigo canino acuda a nuestra llamada («ven») debe pronunciarse con claridad y acompañada de gestos que la apoyen, como señalar con el dedo nuestra posición. La palabra que indica la orden de acudir debe ser siempre la misma para que el perro la asocie con la acción correcta. No debemos limitarnos a decir su nombre, sin más, para que acuda. Una vez que obedece la orden hay que recompensarle cuando llega a nuestro lado.

Ordenar que permanezca sentado o quieto

El aprendizaje de estas órdenes se consigue de manera más sencilla a través del juego y siempre con la técnica de la recompensa tras la actitud obediente del can. Hay que transmitirle felicitaciones y caricias, que se pueden acompañar con una galleta canina.

Caminar con correa de manera adecuada

  • Las pautas que pueden ayudar a que el can aprenda a caminar de manera correcta con la correa son:
  • Elegir el collar y la correa adecuados para el tamaño y complexión del perro, de manera que el animal se sienta cómodo con ella y no oprimido.
  • Acostumbrarle en casa a llevar correa antes de salir con ella a la calle, sobre todo, cuando el perro es un cachorro.
  • Aplicar la norma que marque al can la necesidad de caminar por el mismo lado y no dejar que se cruce, impida caminar al dueño o se enrede entre sus piernas.
  • Si se quiere que el perro entienda que no camina de manera correcta, no debemos usar la correa para dar tirones, ya que le pueden provocar dolor. Es más recomendable frenar y decir «no» o «quieto», para reanudar la marcha cuando se haya tranquilizado.