18 Marzo

¿Tu mascota necesita terapia?

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Si crees que tu gato o tu perro tienen malos hábitos o su comportamiento los pone en peligro a ellos o a otros, la respuesta es SÍ.

Siempre que te cuestiones la seguridad o el bienestar de tu mascota o del ser humano, el primer paso es ver a tu veterinario por si existe algún problema médico que deba tratarse.

Si se descarta una molestia clínica y decides reunirte con un profesional certificado en comportamiento de mascotas, debes  estar preparado para trabajar arduamente con tu animal para corregir el problema.

El dueño de una mascota no debe esperar una solución rápida o milagrosa.

Estos son algunos de los problemas de comportamiento más  comunes en perros y gatos:

Agresión

Hay varias razones por las que una mascota puede volverse agresiva: puede ser protectora de su hogar o familia; posesivo de su comida, cama o juguetes; temeroso; o siente la necesidad de ser dominante.

En los perros, los signos de agresión incluyen: gruñir, mostrar los dientes, ladrar, gruñir, morder, morder y morder.

Dar un paseo por el vecindario proporciona tanta estimulación en algunos perros que los hace sentir más alerta y agresivos.

Estos son perros que pueden beneficiarse de terapias para perros reactivos.

En estas sesiones, los conductistas juntan de dos a cuatro perros en una situación controlada, para enseñarles habilidades sociales.

Los perros y sus dueños están bajo estricta supervisión y se les da mucho espacio. Cada perro es entrenado lentamente para poder acercarse a los otros perros sin mostrar signos de agresión. 

Estas clases pueden ayudar a tu perro a sentirse más cómodo cuando haya otros perros o personas cerca. Esto dará lugar a paseos más agradables para todos.

Un gato agresivo puede morder y arañar. Pueden silbar, gruñir, aullar, mirar, aplanar las orejas, agitar la cola o exponer sus dientes o garras.

A algunos gatos no les gusta que los acaricien o que los acaricien durante largos períodos de tiempo. Pueden avisarte apartando la mano con una garra.

Los gatos son territoriales y pueden no querer a ciertas personas o animales en sus áreas.

Las madres gatas pueden actuar de forma agresiva si creen que sus gatitos están amenazados. Otros gatos practican la «agresión redirigida»: pueden ver a otro gato a través de una ventana y arañar a las personas o animales que pueden alcanzar.

Los gatos que sienten dolor, por cualquier motivo, pueden ser agresivos.

Si tu gato muestra agresión y junto a tu veterinario han descartado el dolor por un problema físico, debes hablar con un conductista para que te pueda ayudar.

Ansiedad

Los ruidos fuertes, quedarse solo o incluso un cambio en la rutina pueden molestar a tu mascota.

Los animales pueden mostrar ansiedad de varias formas. Un perro puede caminar, jadear y gemir.

Un gato puede esconderse o maullar. Ambos también pueden destruir cosas en la casa o hacer sus necesidades donde no debería.

Algunas mascotas se lamen tan compulsivamente que su pelaje se desprende y su piel está en carne viva.

¿Tu perro está aburrido?

Los perros son animales sociales. Si vives solo y trabajas muchas horas, tu ausencia podría molestar a tu perro.

Los animales que no tienen satisfechas sus necesidades de enriquecimiento mental y físico pueden mostrar comportamientos indeseables que pueden mejorar con una ayuda profesional.

Si tu perro simplemente está aburrido, aumentar las caminatas y pasar más tiempo con él puede ayudar.

¿Tu gato está molesto?

Los problemas típicos de comportamiento de los gatos pueden incluir problemas con la caja de arena y arañazos en las pertenencias personales.

Un gato puede molestarse si ha movido la caja de arena, cambiado la arena o has comenzado a salir con alguien nuevo.

Una vez que se descubre la raíz del problema, es más fácil de abordar.

Los medicamentos en las terapias

Si tienes un perro o un gato con mucha ansiedad, es difícil modificar el comportamiento sin la ayuda de medicamentos recetados por un especialista para la ansiedad, que se usan para relajar a los animales.

Los fármacos pueden ayudar a que los animales se sientan cómodos  y hagan los cambios de comportamiento necesario para una buena convivencia entre mascotas y humanos.

Recuerda que las mascotas son parte de nuestra familia y dependen de nosotros para su salud y bienestar.